Diferenciar el contenido IA en Internet es cada vez más difícil. La solución pasa por algo similar a los filetes
C2PA. La llamada Coalition for Content Provenance and Authenticity (C2PA) se ha convertido en una de las opciones más interesantes para ofrecer algo cada vez más importante: información sobre el origen de una imagen. La trazabilidad que la tecnología posibilita en muchas industrias —es posible seguirle la pista a ese filete que te comiste ayer gracias a ella— es una prometedora opción para los contenidos que inundan internet.
Etiquetas con un montón de información. Las tecnologías de C2PA —con la especificación Content Credentials a la cabeza— permiten añadir una especie de “etiquetas” a los contenidos, metadatos que permiten revelar su origen, pero también todas las etapas por las que esos contenidos han pasado. No solo cómo han sido creados —¿una captura de una cámara? ¿un prompt de IA?— sino cuándo, quién y cómo las modificó —¿alguien la subió a Instagram aplicando un filtro? ¿Alguien la editó con el editor mágico de Android, borró objetos y puso un cielo distinto?—.
Son (de momento) invisibles, pero muy completas. Esas etiquetas pueden ser luego consultadas con una sencilla aplicación que nos “chivará” todo sobre la imagen: tanto su procedencia como sus posibles variantes. Uno esperaría una especie de “sello” identificativo por ejemplo para imágenes generadas por IA que permitiera rápidamente comprobar su origen, pero de momento esa visibilidad no existe.